3/12/08

Juan Marichal y Lawrence Ferlinghetti


Por Frank Báez 
Canto del Béisbol fue el primer poema que leí de Lawrence Ferlinghetti.  Puede que lo haya leído en  una antología de Alberto Girri sobre poesía gringa que saqué de la biblioteca de INTEC o  puede que no. Sin embargo sí recuerdo una noche, conversando con el poeta Alexis Gómez Rosa, que éste se refirió a ese poema y sobre todo a la presencia en este de Juan Marichal, de los Gigantes de San Francisco y de Ezra Pound. Creo que  reiteró el valor que tendría traducirlo para los cronistas deportivos. ¿Para los cronistas deportivos?, le pregunté. Sí, dijo. Me dispuse a traducir el poema. De lo que no estoy seguro, es de si llegué a entregárselo a Alexis Gómez Rosa, aunque sí recuerdo, que una noche que deambulaba por Casa de Teatro, éste me dijo que un cronista deportivo había considerado a Canto del Béisbol como una obra maestra. 
Sin más preámbulos, esta es mi versión del poema:  
Canto del  beisbol
Observando el béisbol
sentado bajo el sol
comiendo palomitas de maíz
releyendo a Ezra Pound
y deseando que Juan Marichal
dejara un hueco justo en el centro
de la tradición anglosajona en el Primer Canto
y que demoliera a los invasores salvajes
Cuando  los Gigantes de San Francisco tomaron el campo
y todo  el mundo se levantó para el himno nacional,
y  alguna voz de tenor irlandés cantó en las altas bocinas,
con todos los jugadores que permanecían muertos en sus lugares,
y los ampallas blancos como policías irlandeses en sus trajes negros
y pequeñas gorras negras presionadas sobre sus corazones,
de pie rígidos y derechos como en el funeral de un bartender limpia sacos   
y todos contemplando el este
como si esperaran la gran esperanza blanca
o a los padres de la patria
que aparecieran en el horizonte
como en el 1066 o en el 1776
Pero en vez de eso apareció Willie Mays
cerrando el primero
y un rugido se alzó
cuando él mandó la primera hacia el sol
y corrió
como un corredor de pista de Tebas
La pelota se perdió en el sol
y las damas gimieron ante él
pero él se mantuvo corriendo
a través de la épica anglosajona
Y Tito Fuentes vino
parecido a un matador de toros
en sus apretados pantalones y sus pequeños zapatos puntiagudos
Y el bleecher del jardín derecho se volvió loco
con chicanos y negros y bebedores de cerveza de Brooklyn
“¡Tito , dale duro, dulce Tito, dale duro!”
Y el dulce Tito puso su pie en el plato
y le dio a una que no retornó para nada
y corrió a través de las bases
como si estuviera escapando de la United Fruit Company
así como el dólar gringo abate las libras 
Y el dulce Tito la abate
como si estuviera batiendo la usura
sin mencionar el fascismo y el antisemitismo
Y Juan Marichal vino
y el bleecher chicano se puso loco de nuevo
y Juan le pegó a la primera bola
fuera de la vista
y corrió a la primera y siguió corriendo
y corrió a la segunda y corrió a la tercera
y siguió corriendo
y golpeó en una jugada sucia
ante el rugido de la asquerosa plebe
mientras algún idiota presionó el botón de pánico tras bastidores
con la cinta grabada del himno nacional nuevamente
para salvar la situación
pero no detuvo a nadie esta vez
en su revolución a través de las bases blancas
en este final de la gran épica anglosajona
en el Territorio Libre del béisbol


Con el tiempo, le envíe el poema junto a una traducción de otros poemas a Miguel de Mena quien lo publicó en Cielo Naranja, acompañado de una postal de Juan Marichal. Desde entonces empecé a leer los otros libros de Ferlinghetti con  suma avidez. Paúl Álvarez, que entonces se había mudado a Nueva York, tradujo el libro A Far Rockaway Of The Heart, que el poeta había publicado a fines de los noventa. Posteriormente, conoció a Ferlinghetti, quien colaboró en uno que otro poema de la traducción.
Comprendí la importancia del poema el año pasado, no sólo la que tiene como documento en el ámbito literario e incluso deportivo, sino también la que tiene para la cultura popular. Bob Dylan conduce un programa de radio norteamericano. El programa se presenta en la  Emisora XM  todos los miércoles en la mañana. Bob Dylan hace una introducción de canciones relacionadas con los temas elegidos para ese día. El año pasado, en el programa dedicado al Béisbol, Bob Dylan conversó con el actor Charlie Sheen de pelota. De improviso, procedió a hablar de Lawrence Ferlinghetti y de la importancia de su poema Baseball Canto. Puso un disco en que aparece Ferlinghetti leyendo el poema (se puede escuchar dicho poema leído por Lawrence Ferlinghetti en la página del  Poetry Center de Chicago, y después puso las canciones acostumbradas, sobre todo blues de los cincuenta y los cuarenta.

Juan Marichal habla 
Hace unos meses tuve la oportunidad de realizarle una entrevista al gran pitcher dominicano. En esta entrevista, Juan Marichal me dio contundentes respuestas sobre su carrera en las grandes Ligas. Entre estas hay que resaltar las relacionadas con su experiencia en los Estados Unidos durante los sesenta en que narra cosas como estas:   
Había un problema racial bastante grande en los Estados Unidos. Nunca había vivido esa situación en mi país. Y eso me extrañó muchísimo cuando yo llegué ahí y veía que los blancos estaban separados de los negros y de los latinos. Pero yo tenia tanto interés de ser pelotero que eso no me afectó en nada. Si me hubiera afectado regreso al país de inmediato... 
Yo recuerdo a nuestro manager de clase B. Lo recuerdo como un padre. Íbamos en un bus viajando desde Sanford, Florida a Michigan City, en un viaje de como veinte y pico de horas. Cuando llegábamos a una parada, nosotros no podíamos entrar por la puerta del frente, así que ese  manager nos llevaba por detrás, por la cocina. Se aseguraba que recibiéramos alimento. A mí nunca se me ha olvidado el trato que nos dio ese señor a cuatro latinos y a tres negros que había en el equipo. Fueron momentos bastante difíciles para un latino que no conocía esa parte de la vida de un país tan avanzado como los Estados Unidos…   
Ya en Grandes Ligas, en Houston, cuando estoy en la Liga Nacional, había un grupo de fanáticos que se sentaba detrás del dogout de nosotros, y cuando íbamos del terreno del juego al dogout, nos voceaban “ustedes son los niños de Kennedy, los Kennedy Boys.” Los escuchábamos y nos metíamos tranquilos en la cueva… 
Aproveché entonces y le pregunté acerca de su impresión con respecto al poema Canto del Béisbol de Lawrence Ferlinghetti. Juan Marichal respondió que nunca había escuchado ese poema. Como andaba con un ejemplar de San Francisco Poems (una antología que City Lights sacó a partir de  poemas que Ferlinghetti escribió a propósito de San Francisco), aproveché y leí el poema. Al terminar, me pidió que lo leyera otra vez. Se puso contento, tomó el libro y lo ojeó. Le pregunté si podía recordar específicamente el juego en que el poema está basado. Meditó unos instantes. Seguro se lo inventó, sentenció al rato. ¿Cómo?, repliqué. Es que yo no bateaba tanto, contestó casi riéndose. Después más serio, observó que lo importante es que el poema refleja lo que era un juego de pelota en esa época. Asentí, o quizás me quedé pensativo, no recuerdo bien.  
De ahí pasamos a otras preguntas sobre su carrera dentro y fuera de las Grandes Ligas. Al final de la entrevista, no  tuve más opción que obsequiarle el libro. Por su parte, Juan Marichal buscó en el interior de su casa dos pelotas oficiales firmadas por él mismo y me las entregó: una se la regalé a mi suegro y otra a mi papá.   


Frank Báez. (Santo Domingo, 1978) Editor revista Ping Pong