12/3/17

Cinco poemas de Yolanda Castaño


Yolanda Castaño por Alberto Pombo


Less is more 

No me dijo
si te contase lo repugnante que me parece tu boca,
el charco de tus hormonas pringosas y clamantes.
Preferiría meter los dedos en un cable de alto voltaje
que mi cara en la redondez irrespirable de tus tetas.
No me dijo
así se me caiga encima ahora mismo un fardo de piedras
antes que la responsabilidad de tus noches de fiebre,
que corra el aire entre mi vertical
y el pastel de jengibre de tus ganas.
Antes quiero alfileres en la cuenca de los ojos
que sorber la gelatina de tus debilidades.
No me dijo fuck off, no me dijo vete
a la mierda.
Prefiero un dolor de oídos, un puño en la boca del estómago.
Me repugna el fragor así tan rural de tu hambre,
escuchar a tus piernas a gritos
como lechoncillos rosados abiertos a hachazos.

Simplemente
él no me dijo.



De La segunda lengua  (ed bilingüe, Visor, 2014)

7/3/17

Un poema de G. A. Chaves

G.A. Chaves por Fabián Yuan

POR EL RÍO SINUOSO

Hoy como ayer, es difícil escribir
un poema simple. Eso dijo Mei Yao Ch’en.
Llevo horas leyéndolo a él y a Tu Fu, y he notado
que casi todos sus poemas están escritos en presente:
alguien canta una canción del Sur;
es primavera en las montañas; un halcón está
suspendido en el aire. El pretérito aparece
cuando se habla de la muerte: Tu Fu reporta que
un árbol del desierto perdió sus pocas hojas.
Mei Yao Ch’en, en un poema llamado Pena, declara:
“El cielo se llevó a mi esposa”. Pobre de él.
Al final de ese poema ya no ve ni a una sombra
en el espejo. La soledad es así; nos borra.
Una vez me perdí en un gentío — creo que fue
un 15 de septiembre; estábamos de paso en Alajuela
y era la primera vez que yo iba. Por una hora, más o menos,
me sentí tan solo que a veces me cuestiono
si realmente estuve ahí; y si lo estuve,
¿por qué no recuerdo a nadie? Si acaso me quedé
sentado al pie de un muro. Cuando mi hermano me encontró
fue como haber despertado de un sueño ajeno.
Pero volviendo a los versos,
los otros que encontré fueron estos:
“Es lo mismo con esta bella vida
que me era tan querida,” dichos por Mei Yao Ch’en
en Sobre la muerte de un recién nacido,
un poema que termina con una madre vertiendo
lágrimas de sangre, mientras sus pechos aún se llenan
con leche. Sólo que aquí no se usa el pretérito
sino el imperfecto, y algo suena a suspiro.
El pretérito es a la pérdida lo que el imperfecto
a la melancolía. No es lo mismo anhelar lo que se va
que llorar por lo perdido.

(Sobre la calle
una luna sin nubes
    anuncia el viento.)

26/2/17

Diez poemas de Amalia Iglesias Serna






La sed del río 

I

La inquietud sin la respuesta,
el río,
la costumbre de saber precipitarse
y dejarse arrastrar hasta la espuma
como quien quiere llegar a su retorno.
Un mapa yace enterrado en su sangre.
te he visto huir de la multitud para buscarlo.
Un cuerpo quiere escribirse solo,
en las afueras,
para ignorar las sombras que adelgazan.

11/2/17

Seis poemas de Javier Domingo Aruquipa Paredes



Robles petrificados 

hemos de morir tan frágiles como vinimos al mundo 
nuestros cuerpos serán hierba / robles petrificados 
piedras mansas en recodos ocres 

el polvo se adueñará de lo que somos 
y nos vestirá de silencio humano 
para hacer cantar a las cumbres 
a los nevados / al charco / a la ceniza 

volveremos a recibir las noches y sus oscuridades / entonces 
las tormentas y sus relámpagos / entonces 
y todo será enigma 
inexorable vacío que puebla la existencia 
implacable e iracundo silencio que estrangula 

nadie lo supo / tan solo lo intuimos 

la muerte es metamorfosis del polvo 
que se cubre de sustancia y vive 
mientras dura el eco de la palabra 

es la arrogancia del gesto de eso que llamamos dios 
en medio de otras alteraciones 
leve movimiento que nos arranca y nos arroja a la muda 
como eterno retorno a ser ceniza 
de lo que será por el instante 

accidente / para algunos 
existencia / para otros 

3/2/17

Un poema de Omar Pimienta


7.

un agente sospecha de ella
sospecha de él     sospecha de mí
sospecha de sí mismo y sobretodo sospecha del bebé

su trabajo sospechar
todo lo tuyo es sospechoso:tus lentes son sospechosos
                                            tus libros son sospechosos
                                            tu auto es sospechoso
                                            el día nublado es sospechoso
                                            la foto en tus documentos es sospechosa
                                            tu apellido es sospechoso
                                            tus orejas son particularmente 
                                                        sospechosas
                                             las huellas de tus dedos
                                             más que nada son muy sospechosas 

27/1/17

Tres poemas de Thaís Espaillat




Resolución de año nuevo
Tengo que dejar de escribir poemas tristes
porque un día los verá mi mamá
y no quiero que piense
que lo de la psicóloga no está funcionando

26/1/17

Jaime Jaramillo Escobar


Visita de la ballena 

He aquí que una ballena ha venido a visitarme.
Desde lejanas regiones del mar ha venido a visitarme, y me saluda con tres surtidores de niebla,
deteniéndose a la entrada de mi cueva para solicitar audiencia.
Acudo a recibir a la ballena (a quien Dios salude) y habiendo entrado ambos en intimidad inmediatamente,
le hablo de mi juventud en una gruta del alto pico del Aconcagua,
y de la salida del sol detrás de mis orejas,
y, dándole palmadas en su impenetrable piel nos reímos como dos amigos,
la ballena, bus de los mares, y yo que recibo su visita a la entrada de mi cueva,
y charlamos hasta el atardecer, descansando sobre el brillante tapiz de las arenas penetradas de luz.

6/1/17

Un poema de Chris Abani



Hangueando en Egipto con Breyten Breytenbach

Incluso aqui hay piedras
desgastadas hasta la malevolencia por el tiempo
muelen dientes y rasgan
los ojos con su recuerdo.

En el desierto, el viento
es un escultor que trabaja la efímera
arena. Desesperadamente edita las estelas
para escribir los nombres de miles de esclavos
muertos para hacer grande a un Faraón.
Es un juego de locos.

2/1/17

Poemas de Margarita Mejía




Jardines efímeros

En mi vientre
crecen flores
tus manos las siembran
tus labios las riegan

florecen sin tierra
en el polvo
que llega con el aire
mojado
por la lluvia que me traes
con la luz que me derramas

Como jardines
que germinan en altos edificios
y sobreviven
pese a todo pronóstico

Flores que cuelgan
triunfantes
entre grietas
de paredes de cemento

Nuestros efímeros jardines
miran la ciudad
desde lo alto

Mientras abajo
en la distancia
alguien camina
por largas avenidas

y lejos
lejos en el horizonte
cae la tarde.

2/12/16

Poema de Claudia Rankine



VI (Supe que lo que ocurría ante mis ojos estaba realmente pasando)

Supe que todo lo que estaba ante mí estaba sucediendo y luego el vehículo de la policía hizo un estrepitoso alto frente a mí como si estuvieran armando una barricada. En todas partes había destellos, una sirena sonando y un largo rugido se extendió. Tírate al suelo. Tírate al suelo ahora. Entonces lo supe.
Y no eres el tipo y aún así te ajustas a la descripción, porque sólo hay un tipo que siempre es el tipo que se ajusta a la descripción.
Dejé la casa de mi cliente sabiendo que me detendrían. Yo lo sabía. Simplemente lo sabía. Abrí mi maletín en el asiento del pasajero, para que pudieran ver. Sí oficial, rodó de mi lengua, que surgió de una campana que nunca podría sonar porque su emergencia es un peaje destinado a tragar.
En un paisaje sacado del fondo del océano, no puedes manejarte con cordura -tanta rabia que te saltan las lágrimas. No puedes manejarte con cordura. Todo es tan agotador. Todo esto te está desgastando y sigues sin ser ese tipo.

12/11/16

Poema de Mario Bodet



Dalind

Sombras subversivas de los impávidos años; 
las miradas mustias y errabundas 
hoy recorren la biblioteca
se abre el tiempo

las miradas miran las manos pérdidas 
que no buscan nada 
y sólo encuentran cuerpos abstraídos, 
magnolias arrancadas de la boca de los astros, 
súbitos espectros amarillos; se queman en la oscuridad

silencio de los días que se echa a dormir en las avenidas; 
todos lo pisan y nadie lo ve

inmemoriales posesiones exhibidas en los ojos de los muertos, inmemoriales colores que se arrancan uno a uno, 
ojos penetrados por la Ilusión de un mediodía, 
alaridos del agua y sus espectros;
premura del olvido, 
las tabernarias sombras caben en una delgada 
hoja de polvo y cenizas

dura fuente del pensamiento, 
franca caricia 
franca luz que en tu frente recuesta su calma

10/11/16

Poemas de Mina Gligorić



Tuve un mal sueño

Quítate
Tuve un mal sueño
donde me dieron un corazón
y todos los escalones de la mente humana

Me habían dado los dientes
para sentirme mortal
Sí, y también tenía los ojos 
para observar las burlas entre los iguales

Habían torres
y murallas
y nada de
nada
Tenía las piernas
pero me quedaba quieta
Los deditos de los pies
para sentir la alienación
A ella solo aquí la puedes pisar

No me mires
He dormido mal

Desterrada a las ciudades
en la cáscara
y todos los pecados de su ruina

Me colocaron en filas
para oír la envidia entre esos
a los cuales no se puede envidiar
Sí, tenía el pelo también
para absorber su hedor

Déjalo
Deja ahora ese lío
que con sólo una parte está 
en la habitación

Hueles tan mal al amor
y  a la confianza
Tu lengua esta mojada como
todos los parques meados del Belgrado
Tus manos son como arenas movedizas 

¡No quiero cerrar mis ojos!
Tal vez solamente a la cáscara
al espíritu confundido y
a todas las debilidades de su vanidad
regreso

Tú no oyes
¡La mugre te obstruye las orejas!

Me habían dado los dientes
para mordérmelos en la vida mala
y las palabras

Tú siempre te quedas callado
Tu desorden habla por sí mismo
Vives al alcance de la realidad
pero a la mitad te pierdes en mí

1/11/16

Poema de Rodolfo Hinostroza

foto Jaime Cabrera

Los huesos de mi padre 
"Hemos cerrado el pasado
con gruesas lágrimas de acero" 
Javier Heraud

¿Serán éstos los 206 aristocráticos huesos de mi padre?
¿Todos completos, con su maxilar inferior, su frontal,
sus falangetas, su astrágalo,
su vomer, sus clavículas?
¿No se habrán confundido
en la Fosa Común
con los de un vagabundo
de esos que abundan en las calles de Lima,
y mueren sin un grito? ¿Cómo voy a confiar
en que sean éstos los huesos de mi querido padre,
don Octavio, Tachito,
si en la Fosa Común donde lo echaron
puede ocurrirle cualquier cosa
a los huesos de uno?

28/10/16

Poemas de Soledad Castresana



GnR en CDMX 
(o donde se retoma el tempus fugit)

Ay, tal vez no fui, querido Axl, 
porque no quería verte así:
gordo y sentado, rey vencido.
Habiendo perdonado a tu enemigo, 

O, tal vez, porque no quise 
que me vieras a mí, así: tan bien
casada, madre, adaptadita,
ama de casa, aburguesada.

¿A dónde fueron a parar, querido Axl,
la bandana roja y negra que ceñía 
mi muñeca, las remeras, los pósters, 
los collares de cadena?
Los aros los conservo. Guardados.
No queda bien una señora que en la oreja
lleva una bala, un colmillo, un esqueleto.

Hoy, heme aquí, a cincuenta en Insurgentes
escuchando por la radio emocionada
la crónica de anoche, del concierto,
(parece que llovía, yo dormía, Greta
va a la escuela a la mañana). 

¡Ay, Axl! Debería haberte visto entonces 
cuando tocaron en Baires, cuando todas
éramos jóvenes y bellas, en la gloria, 
en la década más rara de la historia.

Vivía en La Pampa todavía y me negaron
el dinero, el permiso. ¡¿Por qué a mí?! 
¡No es justo! ¡No me entienden! Pataleaba, 
lloraba, como ahora. 

El tiempo huye, Axl, de nosotros. 
Ya no podemos mezclar armas con rosas
(ni vino con cerveza u otras cosas).


A las amigas de entonces: Leonela, Ana, Jésica, Laura, Clara y Paz.
A Maricela, por su Beatus
(inédito)

24/10/16

Poemas de Héctor Cañón Hurtado



El reino del deseo

Supongo que cuando la muerte acaricia
lo que ayer era tu pelo entre mis manos 
mi ausencia puebla el aire donde anidan los recuerdos.
Supongo que sientes frío al pronunciar mi nombre sin quererlo.
Desde aquí es difícil decidir 
si lo que permanece es lo que uno tuvo o lo que perdió
porque el abismo entre los ojos y los frutos es sublime.
Supongo que le escribiste un buen final a nuestra historia.
La tarde si está quieta es tan vieja como las piedras
y no cae una sola gota al suelo sin mi consentimiento.
La lluvia seguirá siendo el reino de mis deseos
mientras borre en el horizonte la memoria del desierto.
Supongo que viste en sueños el atajo más preciso
hacia el agua de tu nombre.
Supongo que si aún la vida eres tú 
estamos desembarcando al mismo tiempo en otro cuerpo.

15/10/16

Poemas de Marta Jazmín



En esta piel arrugada

del papel en mis manos
transpiran líneas temblorosas,
los gemidos ilegibles
de un animal enjaulado.
Mis dedos
como agujas
demarcan su tiempo
en la sombra,
ahuyentan en manadas
mis palabras.

Intento traducir por fin
mi voz
en esa fiera.
Sacudir mi instinto
en su equilibrio,
irme con ella a tientas
por encima de la poesía
que no escribo,
-la poesía que sospecho-
antes de cerrar
la mentira encarnada
en esta peligrosa caricia
y que otra vez
me devore en su blancura
el silencio.

12/10/16

Poemas de Beatriz Vanegas Athías


Indiana Jones

Frente al desamparo del abismo,
la mano de garra protectora.
Ante la bala certera del enemigo,
el sombrero como yelmo impecable
y el salto imposible.
Dentro de la cueva asfixiante,
el hallazgo puntual de la ranura
que abre todas las puertas.
Ante los misterios insondables,
la lógica simple y pura
de un rostro preocupado.
Frente a la superioridad del atacante,
la complicidad del caballo
y del amigo resucitado.

Ante la traición del puente colgante,
la voltereta mágica
la caída en picada
el río como colchón
la balsa desprevenida
pero cómplice.
Cuando mi madre me enseñaba
que para Dios no había nada imposible.
Yo pensaba en ti, Indi.

10/10/16

Poemas de Miguel Alejandro Valerio




Autorretrato a los 31

Monotonía de lluvia tras los cristales. 
Antonio Machado


Miedo… a qué le tengo miedo?
Me pregunto sin arrogancia
ni intención de ofender a los dioses
en estos días de interminable lluvia.
He tenido tan poco…
He perdido tanto…
Supongo que le tengo miedo
a la policía y al desahucio.
Pero desde nuestra comodidad
esas son cosas que les suceden
a personajes periodísticos.
Y supongo que como todos
le tengo miedo a la muerte.
Pero a pesar de su silencio milenario,
la conozco tan bien…
(En Roma nos hicimos aún más íntimos
una noche de inclemencia.)
Miedo…¿a qué le tengo miedo?
Sé que no se vuelve.
Y si le tengo miedo a algo
quizá sea a no llegar. 
No llegar a tiempo a tu lecho.
Tener que vivir con tu recuerdo
sin jamás llegar a conocerte.
Llegar al fin del camino
sin haber sembrado una buena semilla.
Sí, tengo miedo, como Neruda,
de morirme sin haber labrado una mesa.