25/8/11

Raúl Bravo Aduna (Presencias reales: la poesía mexicana actual)



Revista Ping Pong ¿Cuál fue tu primer contacto con la publicación: recitales, revistas, premios…?
Raúl Bravo Aduna - Por desgracia, a mí no me consta que haya pasado el que, se supone, fue mi primer contacto con la publicación. Dice mi madre que escribí, a eso de los cuatro años, un cuento llamado “El cocodrilo chimuelo” que me publicaron en una suerte de revista estudiantil. A mí no me consta, porque no existe prueba de ello, sólo recuerdo que ese cuento me lo contaba mi padre antes de ir a dormir y que yo lo recontaba en cualquier oportunidad que tuviera; así que, quién sabe, puede ser que mi mamá me haya mentido (aunque a mí siempre me enseñaron que las mamás no mienten).
Unos quince años más tarde mi primer encuentro formal con la publicación fue por la vía académica, con un ponencia que se integró a las memorias del simposio en el que la presenté. Después llegaron revistas, suplementos, un par de antologías y, por supuesto, la internet.
En cuanto a premios, he tenido la fortuna de no haber ganado ninguno hasta la fecha. Sólo he participado en un concurso (me quedé con el tercer lugar) y no tengo la intención de comenzar a participar activamente en el futuro cercano.




Revista Ping Pong ¿Cuál es la imagen que piensas que se proyecta de la actual poesía en Hispanoamérica? ¿Consideras que se atiene a la realidad de la actual creación? 
Raúl Bravo Aduna - Desconozco cuál es la realidad de la actual creación; por tanto, desconozco si la imagen que se proyecta de la poesía hispanoamericana se atiene a ella. Creo que hay muchísimas realidades editoriales y literarias, que no se entrecruzan ni se parecen ni son necesariamente reales. Me parece que incluso en Hispanoamérica todo es muy distinto; es más, dentro de México varía muchísimo “la realidad” de un género a otro y, dentro de la poesía, de un grupo a otro, de lo “mainstream” a lo “yasabesacábienalternativo”. Cada cachito de realidad de la poesía se valida en sí y, a su vez, proyecta una imagen muy distinta de las demás. Hay poesía para poetas, para académicos, para el ciudadano de a pie, para el ciudadano más “corriente” e “ignorante” (Dulce María, del anoréxico grupo RBD, por ejemplo, tiene un poemario publicado); cada una tiene su propia imagen y su propia validez en sus propios términos. Una excesiva (y supuesta) “democratización” de la cultura (la poesía incluida) ha llevado a que sea imposible, o por lo menos improbable, hacer generalizaciones de este tipo. En este sentido, me imagino que sí: la imagen de la poesía hispanoamericana se atiene a la actual creación (lo que sea que eso signifique), pues este desperdigamiento del canon no es exclusivo de nosotros.

Revista Ping Pong ¿En estos momentos conoces o tienes referencias de la poesía dominicana y/o caribeña? 
Raúl Bravo Aduna - La verdad es que no, mi conocimiento de la literatura caribeña (en general) termina (y empieza) en Naipaul y Sam Selvon. Y es una pena, porque en verdad he disfrutado bastante lo poco que he leído.

Revista Ping Pong ¿Consideras que hay algún blog interesante y con repercusión y/o trascendencia en el tejido poético mexicano?
Raúl Bravo Aduna - Me parece que el referente obligado es Círculodepoesía.com. Han logrado crear una red muy interesante de poetas e interesados en la poesía, en un país (al igual que en casi todos) en el que el mundo literario parece girar alrededor de la narrativa. Combinan de una manera muy efectiva crítica y creación, noticias y novedades, entrevistas y galardones, opiniones, traducciones e incluso rarezas editoriales, todo bajo el cobijo del amor a la poesía misma. A veces pecan, como cualquier revista, de darle más peso a las plumas ya consagradas que a las noveles, o en desarrollo, pero también se caracterizan por dar a conocer lo que, a sus dioptrías, “vale la pena” leer de lo más desconocido.

Revista Ping Pong  ¿Cuál es   la  relación que mantienes  con  Octavio Paz? ¿Sigue siendo el gran enemigo como se  lee en los Detectives Salvajes de Bolaño?
Raúl Bravo Aduna - A mí Paz me da miedo. Nunca me he atrevido a leerlo ni lo suficiente ni lo necesario ni lo debido. Sus poemas me marean. Sus escritos políticos me confunden. Puedo apreciar la belleza contenida por su pluma, pero me parece que no es para mí; quizá el miedo ya me ha consumido por completo y no puedo acercarme a él como muchos lo han hecho a lo largo de las últimas décadas. Sin embargo, siento una profunda admiración por su amor a la poesía, por la manera en la que se conectaba con ella; cómo la entendía, básicamente. Quizá ahí se puede encontrar una paradoja en lo que digo: a pesar de lo mucho que me cuesta leer a Paz, El arco y la lira es uno de mis libros de cabecera. Cada vez que un verso me gana, me supera en lenguaje, ritmo, imágenes, si se quiere volver prosa, etcétera, regreso a El arco una y otra y otra vez. La tercera oración del libro es una que tengo en mente casi todo el tiempo, que está escrita al principio de varios de mis cuadernos de notas: “La poesía revela este mundo; crea otro.” Pocas cosas me hacen tanto sentido como esas palabras. El capítulo “Verso y prosa” me ha salvado infinidad de veces, y estoy seguro que lo hará nuevamente. Platico con él, con el Poeta (así, con mayúsculas) en ocasiones, cuando más lo necesito. Y siempre está ahí, sonriente, cual gran bardo de México, dispuesto a ayudarme. Lo que quiero decir, tal vez, es que el maestro Paz me da miedo, pero a Octavio lo admiro, respeto y quiero muchísimo.
Con respecto a Bolaño, honestamente poco tengo que decir; poco he leído de él, y Los detectives salvajes no se encuentra entre ello. Desconozco si ahí se lee que Paz es el gran enemigo de algo. La actitud “generalizada” de odiar a Paz, entre mis coetáneos, responde más a una moda que a cualquier otra cosa; igual de patética que alabar (o detestar) a Bolaño porsobretodaslascosas. Amén.

Revista Ping Pong ¿Qué relación mantienes con el resto de la poesía hispanoamericana?
Raúl Bravo Aduna - He de confesar que la poesía hispanoamericana no es mi fuerte. Hay muchísimos poetas a los que admiro y siempre han estado ahí, acompañándome, comenzando por Borges. Nunca he sentido afinidad a un grupo (o país) hispanoamericano en particular; siendo honestos, no creo mucho en los ismos tampoco. Más bien hay poetas que disfruto muchísimo y a los que he leído, leo y releo con gran cariño, pero que sólo es una coincidencia que sean de Hispanoamérica. No creo mantener una relación particular con ellos, salvo con Borges (quien, multiplicado por tres, cuida mi estudio, mi escritorio y mi proceso creativo), sobre todo en el ámbito de la poesía. Me relaciono más con ensayistas hispanoamericanos, tanto del XIX como del XX, que con poetas, pero los nombres no faltan: Cuesta, Mutis, Parra, Castellanos, Guillén, Ruben Darío, Vallejo, Ibarbourou, a últimas fechas Marosa di Giorgio, Juan Gelman, etcétera.
En cuanto a la poesía contemporánea, me relaciono con muy pocos poetas. Como editor he llegado a conocer más y he tenido el gusto de “descubrir” poesía formidable que no era tan popular. Me relaciono muy poco con grupos de escritores, en general, no sólo por lo peligroso que es para el raciocinio propio, sino, además, porque a veces me dan demasiada flojera. No obstante, trato de leer a muchos de mis coetáneos (sobre todo de México y Estados Unidos, en particular lo que se hace en el Pacific North West, aunque a últimas fechas me vengo enterando un poco más de lo que se hace en Argentina y España), para saber en qué anda el mundo de la poesía, más allá de lo que leo de los siglos XIX y XX y lo que pasa adentro de mi estudio y mi computadora y etcétera, que no son, de ninguna manera, referente del mundo poético actual. Aunque, eso sí, una de las personas a las que más quiero y admiro en este mundo es poeta, es mexicana y es de mi generación, aunque también se encuentra separada de camarillas literarias y demás lindezas del estilo (quizá es por eso que la quiero tanto).

Revista Ping Pong ¿Y con la poesía en otras lenguas?
Raúl Bravo Aduna - Desde pequeño me he acercado mucho a la poesía (y a la literatura en general) en inglés, tanto irlandesa e inglesa, como norteamericana. Quizá ahí sí puedo encontrar más afinidad con grupos específicos: con los poetas del “Gran renacimiento norteamericano” o con los poetas inglesas de los años 90 del siglo XIX, por ejemplo. Sin embargo, sucede lo mismo que con los hispanoamericanos: es una coincidencia. La relación particular, e íntima, que tengo con Dickinson, Whitman y cummings, poco tiene que ver con que sean poetas gringos, tiene más que ver con la forma en que sus poemas logran recorrer mi espina dorsal, aún cuando los conozco de memoria, aún cuando los he leído en tantas ocasiones. Y así nos podemos ir con otras lenguas: portugués, polaco, francés, italiano, ruso… Son demasiadas lenguas y demasiado tienen que ofrecerme cada una de sus poesías.
En cuestiones contemporáneas, igual trato de leer lo más que pueda, pero al final conozco más de lo que se hace en Estados Unidos e Inglaterra que en el resto del mundo; en particular, con los gringos, por relaciones de traducción y amigos que he dejado allá y etcétera. Sin embargo, me parece que me sucede lo mismo que con la poesía hispanoamericana: más tiene que ver con mis fobias y filias, que con las demarcaciones territoriales o del lenguaje.

Revista Ping Pong ¿Cuáles opinas que son los referentes literarios a los que miras en tu poética?
Raúl Bravo Aduna - Como en toda obra, las referencias, plagios velados, influencias y demás, son muchísimas, pero me parece que hay dos, en particular, que permean por completo mis poemas: e. e. cummings y Wisława Szymborska. También tomo mucho de mis ensayistas favoritos (Montaigne, Hazlitt, Ibargüengoitia y Sheridan, entre otros). De cada uno he tomado distintas cosas, pero creo que hay una constante que le he robado a más de un escritor o poeta: las ganas y la capacidad de reír y burlarse de la vida, de ver todo (la poesía incluida), como si de ensayos fallidos se tratara (y aquí estoy plagiando, descaradamente, a alguien de la listita anterior).

Revista Ping Pong ¿Qué consejo le darías al lector dominicano para acceder a buena poesía mexicana? 
Raúl Bravo Aduna - Caray, creo que primero le pediría al lector dominicano que me explicara qué es eso de “buena poesía”. Hay millardos de formas de acercarse a un poema, y ninguna es particularmente correcta o particularmente errónea. Habrán algunas un poco mejores que otras, pero hasta ahí. Supongo que el consejo más práctico y sencillo es perderle el miedo. Hecho eso, ya se está del otro lado. Tratar de disfrutar a la poesía por la poesía misma. Hay un miedo generalizado a ella, porque parece imposible entender un poema. Me parece que antes de intentar penetrar una obra poética a fondo, hay que saborearla: dejar que las palabras bailen en la punta de la lengua del lector, a veces sin importar lo que uno esté entendiendo de ellas. El problema es que, por lo general, uno busca entender todo lo que sea posible y cuesta trabajo encontrarle el gusto al desconocimiento, el amor a la ignorancia, de encontrarle sentido a la negative capability que sostenía Keats: aceptar que hay incertidumbre y que no todo tiene solución (o, mejor dicho, una solución única). En este sentido, la lectura de poesía no es muy diferente a la práctica de un deporte: se empieza por disfrutarla, después practicarla; con el paso de los años y el trabajo y el esfuerzo y el tiempo invertido, después de sudor, lágrimas y demás, se podrá dominar un poquito más, o al menos creer que se domina un poquito más…

Poemas de Raúl Bravo Aduna 

que me perdonen Milton y Rimbaud,
Chaucer, Shakespeare y Yeats;
para el caso,
Gretsky, Lemiux y Orr también,
pero no encuentro la diferencia
entre poesía y hockey,
entre verso y slap.
el sudor, tal vez,
pero nada más.
el hielo
o la pluma,
dirán, también.
pero no veo la diferencia
no importa

señores, no se engañen,
aunque parezcan,
no sólo son cavernícolas
sobre hielo
,con poca higiene bucal)
a los que les quedan dientes)
claro está
también son poetas
y que los poetas no se vanaglorien,
cuando quieren,
también son cavernícolas

¿acaso no han visto cuadros de Longfellow
o
fotos de Ogden Nash?
el hombre de Cromañón, de veras
de veras que se queda corto.

las salvajadas se dan por igual, sobre hielo
que sobre papel
no hay diferencia, en serio.
lo juro.
no veo diferencia (alguna)

¿o me van a decir,
que un puck volando a
170. 42952960000002 km/h
no es lo mismo
que una línea de Szymborska?
con certeza puedo afirmar
que pegan (y a veces duelen) igual.


El financiero le dijo al poeta
“En esta vida
hay dos tipos de personas:
los que quieren hacer y los que quieren vivir.”

¿Pero cómo puede ser una vida,
si no se quiere vivir?
se pregunta el poeta.

el financiero advierte la preocupación
del hippioso ese. expande:

“sí, hay quienes buscan viajar,
disfrutar,
amar,
y todas esas cosas

(sonreír, agrega el poeta sin agregar

y hay quienes sólo quieren hacer: trabajar, trabajar,
trabajar, trabajar, trabajar

(¿nada más?, creí que querían hacer

y ambas formas de ver la vida están bien,
cada quien decide qué hacer
(creí que la otra opción era vivir

y al final, al final cada uno disfruta al máximo lo que hizo.
el éxito, el trabajo; el trabajo y el éxito también son formas de vivir
(aunque en realidad se esté haciendo
al final, en ambos casos lo que queda es satisfacción”

y yo me pregunto, cuestiona el poeta ponderoso,
si el financiero en verdad cree lo que dice
o si acaso el mundo, junto con él,
ya encontró la forma de ponerle pretexto
a la ausencia de mundo que se encuentra en él
¿qué hacer…


cumplidos cuánticos en cuestiones de óptica y estados sólidos de la materia (o de la teoría estadística de instabilidades en sistemas sonrojados)
“pienso en ti,
en este instante”, le digo.

se sonroja
está mal hacerla sonrojar
“uno no debe hacer a una dama sonrojar”,
responde.

me preocupo.

pregunto.
-presuroa-

“lo siento. No vuelvo a hacerlo”, advierto.

se preocupa.
pregunta.

responde:
“mejor busca un cumplido que no me haga sonrojar”

“eres linda, agradable y muy divertida”

[…]
[…]
[…]
“pedí un cumplido, no una postal del día del amor y la

[amistad”
tiempo.
necesitotiempo.
lepidotiempo.

lo voy a articular.
“el viernes te digo”, le digo.
lo espera con ansias.
la espero con ansias.

no puedo pensar en cumplidos

sus ojos, como luceros
no gracias, pienso.

algo más, algo bien hecho
sus labios: mariposas enramadas
se desdoblan en millardos de náyades en busca de un compás, de tierra firme
algo más sincero, menos artificioso,
que no recuerde a Donne

eres la mujer más linda del mundo puaj
eres una mujer bellísima puaj^2
“andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos”
que los Cronopios me perdonen, pero eso está peor

me gustas,
tal vez
lo arruina, la sinceridad arruina, corroe, corrompe
me gusta

me gusta estar aquí, sentado,
a tu lado.


Raúl Bravo Aduna (Ciudad de México  - Massachusetts, 1986) es poeta, ensayista, traductor y miembro del consejo editorial de la revista Cuadrivio, donde dirige la sección literaria. Le gustan el hockey, la poesía y el helado. Esta es su web:  http://www.rbaduna.com