La ciudad libre de miedo
Multiplicaba sus puertas
Multiplicaba sus puertas
Federico García Lorca
huyó lo que era firme, y solamente
lo fugitivo permanece y dura
lo fugitivo permanece y dura
Francisco de Quevedo
La memoria es transparente, la mañana
se divide sobre el cielo, se desatan
las entrañas del invierno, separando
la memoria de los cuerpos, estaciones
donde nace una ilusión resplandeciente
sometida al rojo círculo de fuego.
se divide sobre el cielo, se desatan
las entrañas del invierno, separando
la memoria de los cuerpos, estaciones
donde nace una ilusión resplandeciente
sometida al rojo círculo de fuego.
La memoria es de papeles, la mañana
es un brillo de silencio que contempla
nuestros lirios sobre el fuego,
transformando el suelo inerte,
recubriendo de cenizas el cemento.
es un brillo de silencio que contempla
nuestros lirios sobre el fuego,
transformando el suelo inerte,
recubriendo de cenizas el cemento.
Ciudades tenebrosas donde todo renace,
repitiendo el mismo limbo
en el sendero,
repitiendo el mismo canto alucinado
sobre la flor del ensueño:
repitiendo el mismo limbo
en el sendero,
repitiendo el mismo canto alucinado
sobre la flor del ensueño:
principio de final oh caos innumerable
el rito de la voz
el tiempo intenso
la memoria de estaciones en mi canto
y el sonido de los pasos que hemos dado
para llegar aquí
el rito de la voz
el tiempo intenso
la memoria de estaciones en mi canto
y el sonido de los pasos que hemos dado
para llegar aquí
anudando las palabras los sonidos secos
la mirada no podría subvertir
nuestra suerte sumergida en el deseo,
el sonido con que se cubre el retorno
de un pasado que va quedando lejos,
enredado entre las piedras, calcinado,
como voces que nos hablan ya de más
y recuadros que se apagan en el tiempo.
la mirada no podría subvertir
nuestra suerte sumergida en el deseo,
el sonido con que se cubre el retorno
de un pasado que va quedando lejos,
enredado entre las piedras, calcinado,
como voces que nos hablan ya de más
y recuadros que se apagan en el tiempo.