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21/8/07

Ocho Poemas de Charles Simic



De El mundo no se acaba

La época de los poetas menores se acerca. Adiós Whitman, Dickinson, Frost. Bienvenido tú cuya fama nunca irá más allá de tus familiares cercanos, y quizás uno o dos amigos reunidos después de cenar ante una jarra de vino tinto... mientras los niños que  intentan dormir se quejan del barullo  que haces al hurgar en el armario, en busca de tus viejos poemas, temeroso de que tu esposa los haya tirado en la limpieza de la primavera pasada. Está nevando, dice aquel que le echó un vistazo a la noche oscura y  luego se volvió  a verte, ya listo  y preparado para leer sonrojado y con gestos teatrales, un poema de amor extenso e incoherente, cuya última estrofa (sin que aún lo sepas) lamentablemente se ha extraviado.

23/10/06

Diario del Brooklin Book Festival 2006


Por Paúl Álvarez

Viernes, 15 de septiembre, 2006
Ha llovido, el andar es apaciguado, algunas sombrillas van abiertas. Me echo a
andar por el lado este del Village. Hallo el bar en un edificio de tres plantas,
rodeado de apartamentos alquilados, árboles raquíticos, restaurantes. Las letras
KGB bar están apagadas por el momento –con razón no pude ver el letrero
encima de la puerta roja cuando pasé. Las lecturas empezaban a las siete en
punto y todavía no son las seis y media. Una señora con lentes, de pie, al lado
de su marido, me pregunta si voy a comprar taquillas. No hay nadie
vendiéndolas, me dice, es la primera vez que venimos. No sé, le respondo. ¿Se
entra al bar pagando? Ella sonríe y me dice que se refiere a la obra de teatro
que se va a presentar en ese piso, en el primero. Le aclaro que voy al bar y que
por lo visto es subiendo al siguiente piso como indica una flecha gigante, pero
que no estoy seguro de las taquillas. Ella murmura sonriendo que está bien, su
marido está sentado a los pies de la escalera, serio y de brazos cruzados. La
escalera se alarga hasta el tercer piso. Entra otra pareja, hurgando con la mirada
los cartones publicitarios, un muchacho sube hasta el tercer piso creyendo que el
bar es ahí, desde acá abajo noto unas sombras masculinas moviendo mesas o
puede que paredes, una de ellas le dice al muchacho que no entre, que no están
abiertos, pero que el bar es abajo. El muchacho baja y sale. La pareja se pone a
fumar en la puerta.