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25/5/12

Dos poemas de Iman Mersal



Una celebración
El hilo de la historia cayó al piso, así que me agaché para buscarlo. Era una  de esas festividades patrióticas, y lo único que alcanzaba a ver eran zapatos importados y botas militares.
Una vez, sentada en el tren, una afgana quien nunca había estado en Afganistan, me dijo: “La victoria es posible”. ¿Es eso una profecía? Le quise preguntar, pero mi persa  se limitaba a lo que aprendí en los textos de la escuela, y ella me miró, mientras la escuchaba, como si estuviese buscando en un armario cuyo dueño fue consumido  en un incendio.
Supongamos que el pueblo llega en masa a la plaza. Supongamos que el pueblo no es una palabra  obscena  y que comprendemos el significado de la expresión “la masa”. Entonces díganme ¿cómo han aparecido todos esos perros de la policía acá? ¿quién los cubrió con las coloreadas máscaras del partido? Y más importante aun, ¿dónde está el hilo que separa las banderas de los paños menores, los himnos de los anatemas, a Dios de sus criaturas - aquellas que pagan impuestos para deambular por la tierra?
Celebración. Como si nunca hubiese pronunciado esa palabra. Como si saliese de un diccionario griego en el que los espartanos victoriosos retornan a sus hogares con sangre persa aun fresca en sus lanzas y sus escudos.
Puede que no haya existido ese tren, ni la profecía, ni la afgana sentada a mi lado por dos horas. En ocasiones, para matar el tiempo, Dios permite  que nuestra memoria se descarrile. Lo que puedo decir desde acá abajo, entre los zapatos y las botas militares, es que nunca sabré con certeza quién triunfó sobre quién.

19/8/08

Ahmad Al–Shahawi

Traducido del árabe por Milagros Nuin y Rafael Patiño Góez 

De Dichos del Agua 
4
En su sangre 
duerme la otra mujer 
y se explaya en las letras. 
Mas 
cuando apagué el río de la continuidad, 
en los desiertos 
se despertó la aurora. 

Sus alminares se irguieron, 
y en el instante 
en que durmieron los ojos de las lunas crecientes, 
concluyó la oración. 

Y permanece como recuerdo mi mezquita, 
mientras dormita el Señor del gran placer.