Señora costera de ojos tristes
Con tu boca de mercurio en tiempos misioneros
Y tus ojos como humo y tus rezos como poemas
Y tu cruz plateada, y tu voz como campanario
Oh, ¿Quién pensarán ellos podrá enterrarte?
Con tus bolsillos por fin bien protegidos
Y tus visiones de tranvía que posas sobre la hierba
Y tu piel como seda, y tu rostro como cristal
¿Quién de ellos cree podrá poseerte?
Señora costera de ojos tristes
Donde según el profeta de ojos tristes ningún hombre se acerca
Mis ojos de almacén, mis tambores árabes
¿Los debería dejar ante tu puerta
Oh, señora de mirada triste, debería esperar?














