Traducido por Frank Báez y José Juan Pérez Meléndez
XVI
A la una, la botella acabada;
a las dos, el libro cerrado;
a las tres, los amantes se dan la espalda,
el amor y su comercio terminados;
y ahora las agujas luminosas del reloj
dan más de las cuatro,
aquella hora nocturna en que los callejeros vientos
molestan la oscuridad.
Y tengo tantas ganas de dormir;
tantas ganas, que estoy a punto de creer
que el mudo río que se vierte en la cueva
no es ni fuerte ni profundo;
Tan sólo una imagen, una fantasía encaprichada.
Me tiendo y espero por la mañana, y los pájaros;
y mi primer paso en la calle sin barrer,
y las voces de muchachas que llevan bufandas.
De The Night Ship
Frank Báez
