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27/4/16

Poemas de Ravi Shankar



Exilio

No existe otro lugar en el cual preferiría no estar
más que éste; sin embargo, heme aquí, desposeído,
aunque no del todo, porque nunca he sido dueño
de lo que me han arrebatado, nunca he pertenecido
a un lugar, a una historia común, a nadie.
Incluso de niño, al ser insultado en la escuela
(cabeza de toalla, chico del punto, domador de camellos),
nunca eran precisos los abusos: sólo los Sij
utilizan turbante; las viudas y las jóvenes bindis,
y ninguna especie de camello es originaria de la India.
Si, como escribe Simone Weil, tener raíces es la necesidad
más grande y menos reconocida del alma humana,
contémplenme: soy un epíteto. Conjuro mi sustento
del aire, y tanto el olor a alcanfor como a carne me desagradan.
He usado un lugi entre mis piernas; consumido drogas
de moda  al palpitar de unos parlantes; bebido masala chai
aún humeante de una taza de lata; conducido un Dodge
a través del Vorrazano en hora pico, y siempre,
en cierta medida, sintiéndome extranjero, como meteorito
en noche de bingo. Este sentimiento ajeno, afilado con la punta
de la soledad, me utiliza para tallar la máscara apropiada
cada mañana. Aún no sé qué efecto tiene sobre mi alma.

26/4/16

Poemas de Alvin Pang


Foto tomada por Jon Gresham

Fracaso

No fue un bebé hermoso. Al nacer, incluso sus padres quedaron decepcionados: ellos querían un niño bello, gordito, como el primogénito, Logro. Pero, al contrario, Fracaso era pequeño, letárgico, de piel grisácea; casi nunca sonreía. Los parientes que llegaban a conocerlo apartaban rápido la mirada; se arrimaban a las esquinas, susurrando, meneando la cabeza de lado a lado.

25/4/16

Poemas de Nadija Rebronja




De Flamenco utopía
yo no escribo poemas
sólo escucho a las personas
y a las ciudades


luis, sobre algunas personas

mientras ella dormía
él se estaba afeitando
en el espejo cazó
el rostro de ella
la miraba
miraba
y sintió
que se parecía a alguien
encontró la forma de los ojos del dictador
los labios del criminal
el mentón del horrendo general
las orejas del carcelero del campo
se despertó
y se fue a hacer voluntariado
en el orfanato
como cada día

25/11/08

Luís Chacón

Página 2 del diario de Emily. Al final, un texto inédito cortesía de su psicólogo.
i
Los sesenta son una porquería.
Ni siquiera el LSD es suficiente
para huir de este trance.
Al menos eso dice mi papá
mientras agarra a mamá por el pelo
y bromea con llamar al nueve uno uno.
Ella amenaza con denunciarlo.
Ambos ríen. Saben que no va a ocurrir.
Él continúa golpeándola.
Mamá actúa como buena esposa.

ii
Adentro de mi hermana
crecía un tumor psicodélico.
Cuando murió
me obligaron a ponerme un vestido rojo
con rayas negras.
La última vez que la vi
ya habían cavado la fosa.

iii
El domingo nos sentamos
a comer juntos en la mesa del patio.
Cuatro años, dos días, ocho minutos después
de dos semanas de reproches,
mi mamá se fue de la casa.
La familia había caducado.


21/12/07

Sobre John Ashbery

 Por Luis Chacón Ortiz
Fotografía tomada por Lynn Davis


Diputació 257, 08007, Barcelona. Paseo Mare de Déu del Coll, 10, 08023. Berruquete, 126, 08035. Castellmo, 61, 08017. Travessera de les Corts, 150- 152. Diputació, Callela 08370. Estas son las direcciones que tengo apuntadas en la primera página de mi ejemplar de Autorretrato en espejo convexo, de Ashbery. Hay quienes escriben el autógrafo del autor en la primera página; otros sencillamente el nombre del poseedor del libro. En algunos casos, incluso, he escuchado de personas que arrancan la primera y la última página de cualquier libro. Nunca, sin embargo, se me había ocurrido que un libro pudiera usarse de salvavidas. Quiero decir: nunca había tenido la necesidad. He escuchado de canciones que te salvan en el momento justo, de poemas –o más bien de fragmentos de poemas-, incluso de pinturas. Pero nunca de un libro cuya única función aquella noche fue apuntar una serie de direcciones dónde pasar una noche que, de entrada, se hacía ya muy larga.