por Frank Báez
1. Paúl me envió a mediados del año pasado, An accidental autobiography de Gregory Corso, volumen donde se reúnen un sinnúmero de cartas enviadas por el poeta a lo largo de su vida. Hay cartas que son documentos importantísimos, como una que le envía a Jack Kerouac, a poco de este publicar Los subterráneos - novela que trata del romance entre Kerouac y una muchacha negra, quien Yuri, el personaje de Corso, le arrebata. Están las cartas a Randall Jarrel, quien hospedó al poeta en su casa por un tiempo; las de Allen Ginsberg; las de los beatniks en general. Están las menciones de una novia llamada Hope, de su dura niñez, sus encuentros con Auden, con Picasso, con Duchamp, con algunos surrealistas y la vez que trató de secuestrar los manuscritos de Shelley, metiéndoselo debajo de la camisa, así como los elogios recibidos por personajes tan disímiles como Herbert Read o Al Pacino. En algunas de esas cartas se hace referencia a la traducción que a finales de los cincuenta estaba emprendiendo Lawrence Ferlinghetti sobre el libro Paroles de Jacques Prévert. Gregory Corso que vivía en Paris le responde que no ha dado con el agente que se encarga de las publicaciones de ese libro. Lawrence Ferlinghtetti lo publica en City Lights en 1958.