DESDE LOS ESCOMBROS
Eran días de penumbra
los dioses amontonaban basura en nuestros techos
y las mujeres
usaban oscuros cinturones para evitar el coito
Eran los tiempos del dulce fuego
la edad anciana del desierto
y las mujeres
usaban oscuros cinturones para evitar el coito
Eran los tiempos del dulce fuego
la edad anciana del desierto
se erguía como un espigado madero
y de los escombros sagrados del amanecer
un vagabundo perseguido por escupitajos
traía a nuestros cuerpos
las noticias de la tribu
y de los escombros sagrados del amanecer
un vagabundo perseguido por escupitajos
traía a nuestros cuerpos
las noticias de la tribu
El crujido de la Historia
era algo más que un bello peplo
una moneda lanzada
a la noche y los perros
como si los llagados labios del silencio
pudieran contarnos
la cosmogonía enfermiza de los recién nacidos
esperaban el cieno
¡Ah pálido animal el tiempo y sus entrañas!
de entre las piernas huesudas de los ríos
una garza sin ojos
nos sobrevolaba el cuello
en nombre de la luna
y de este territorio
cantábamos como búho
entre cansadas piedras
En nombre del delirio
caminamos en la arena
y fue nuestra palabra
un lívido espejismo
extendiéndose en el cielo
como una inmensa nube
en estos ciegos días
de dulce y vano fuego