Sylvia
Devoras el fuego, famélica,
Llamas se destilan de entre tus dientes,
Perforan las encías enrojecidas de tu sórdida sonrisa,
Los labios arden.
La lengua late bajo la hiel que tiñe de verde tus palabras,
Tu boca dice la muerte… su muerte.
Y está cerca, muy cerca de ella,
El sonido etéreo de tu presencia la despierta de su reposo,
Sus figuras abrasan tu voz, cómplice absoluta de todos los incendios,
De la carne viva de entre tus dientes.
Palabra tras palabra
El golpe fulminante de tus versos.