por William Carlos Williams
¿Hay más paz en el paraíso, mi querido amigo Ford,
que la que sentías en Provence?
No lo creo ya que tú con tus alabanzas
hiciste de Provence un paraíso
con lo que podemos hacernos la idea
de cuanta es tu alegría en las presentes circunstancias.
Era el paraíso lo que allí describías
y que a pesar de su estrechez tú transustanciabas
para que los senderos y los jardines parecieran un
mundo más grandioso del que ahora habitas.
Pero, querido, te llevaste casi todo.
La Provence que tú
alababas tan bien ya no volverá a ser
la misma Provence
ahora que te has ido.
