Por José Luís Justes Amador
Calm was the day and through the trembling air, /Coffee and oranges in a sunny chair. (En calma estaba el día y por el tembloroso aire / Café y naranjas sobre la soleada silla.), así comienza “To a Waterfowl” de John Ashbery. El primer verso es de Edmund Spenser (c. 1552-1599), el segundo de Wallace Stevens (1879-1955).
Un cento, ejercicio que consiste, única y exclusivamente, en componer un poema con líneas que salen de otros poemas, sin embargo, no está tan cultivado en la poesía actual. En latín cento significa una manta hecha de retazos y en italiano cien. Normalmente, como su nombre indica, es, era, especialmente durante la época latina y el Barroco, un poema de cien versos de otro poeta, o poetas, seleccionados y unidos como homenaje.