De Dichos del Agua
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En su sangre
duerme la otra mujer
y se explaya en las letras.
Mas
cuando apagué el río de la continuidad,
en los desiertos
se despertó la aurora.
Sus alminares se irguieron,
y en el instante
en que durmieron los ojos de las lunas crecientes,
concluyó la oración.
Y permanece como recuerdo mi mezquita,
mientras dormita el Señor del gran placer.