se incuba al hombre en el recuerdo
en los postigos empapados de la noche (ya no
la claridad en cuanto a flor –los bordes negros-)
el cielo asciende desde el punto de los ojos
(imitación de manos en las cuevas –manos del
revés de la textura de los cuerpos)
y él no está
ni ella en la fracción de sí que hace al espacio
entre las sombras