Cuerpo
en el tocador
¡Corran, gentiles, hay un
cuerpo en el tocador!
En tu fondo frío se ven
venir morbosos y asustados
me gozo imaginando mis
contusiones
llaga fresca
torrente rojo desde mi
cara al lavabo
Atreviéndose viscosamente
hacia el otro abismo bajo la puerta.
¡Ah, espejito, espejito!
¿No es hermosa tal rotura?
Craaackkkk sostenido de
las bisagras…
Turbada delicia del drama
en ciernes
Sadismo atento mi cuello
en su ajena curvatura
hacia mis manos que se
frotan bajo el chorro tibio.
Espejito, espejito…¿no es
hermosa tal tortura?
Una mujer se apiada
me presta su sombra
otra, mas bella aún, me
echa unos polvos
un travesti moviendo la
cabeza incrédulo
me pone su oscura mascara
resignada coloreo mis
labios a mordidas
y levanto la mirada
temiendo lo inevitable...
se alejan decepcionados y
murmuran en el pasillo:
¡Bah! No hay ningun
cuerpo.
Apenas una infeliz
retocándose el ser para afrontar la burla
de las sobras de esta
existencia puta y su piedad
de pacotilla
¡Qué tontería!
Me aligero.
Mi puño contra tu
estampida
escupe a chispazos la
única sangre que correrá
por las patéticas venas
de esta noche sin rugidos.
En la angustia fractal de
tu certeza rota...
Se va ensayando de a poco
esta belleza obligada
¡Maldito, espejito!
¿Eso soy, esta grieta?
