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7/8/16

Un poema de Xavier Oquendo




El cántaro lleno 

Aquí estamos, poesía,
tú, más el yo mismo que me desboca.
Tú y las plantaciones de verde que hemos culpado a Dios de todo 
                                                                                             esto,
pero has sido tú la que hizo el paraíso.
Tú creaste al Sabio Salomón desde el amor inhóspito,
tú abrazaste a la roca donde edificarán tu templo.
Tú le diste la vuelta al mar, a sus costuras, a sus espumas.
Tú inventaste al cielo y, en él, a la luna,
tú le diste sabor a los cráteres, a los agujeros negros.
Tú has sido portadora de la bacteria que inventó lo imposible.
Tú fuiste antes que la filosofía. Tú germinaste en el polen.
Tú fuiste haciéndote piedra de la estatua.
Tú fuiste mi abuelo, mi madre, mi motivo.
Tú eres la razón del beso divino
con que uno conoce ese campo ondulante del dolor.
Tú estuviste visitando la casa de Heráclito
cuando el río cruzaba dos veces.
Tú has hecho que mire el desierto y lo riegue,
que me asuste de lo bello,
que me dé miedo el sol. Que le tiemble al infinito.
Que mire el Cotopaxi y me retuerza,
Tú me diste el asombro. Me diste la savia elaborada
de los campos. Tú que estás siempre. Que no traicionas, que no 
                                                                                         mientes.

16/5/16

Poemas de Cristian López Talavera




Tú, el muerto

Siempre, cuando veas un charco de sangre
Aparecer por la puerta
No cierres los ojos,
Ni trates de nadar
Sumérgete
Y siéntele,
Ahógate
Puede ser el lago en tus sueños;
Ese laberinto de la muerte
Es parte del libreto en la vida.

Si ves a un muerto
Con una copa de vino en medio de sus manos
Aparecer como un espectro por la ventana
No llores, ni grites
Solo sonríele como un gato
Puede ser tu abuelo
Y solo viene para llevarte a un paseo
Por un lugar desconocido
-todos ya hemos pasado por ahí en alguna cama de un hospital-
O tal vez, tranquilo con nieve y árboles
Y nada de gente.

Si ves un hacha
Que recae sobre tu cabeza del lado derecho de tu cuerpo
Ni grites, no llores,
No duele;
Te puede hacer una melliza
Si te cae en la corona de la cabeza.
No mires al rostro del asesino
Porque puede ser tu padre borracho
Y él no quiere que mueras con rencor
Solo busca lo mejor para ti…

Si ves tu rostro
En una caja adornada con flores rojas
En medio de lágrimas y sonrisas
No te asustes
Eres tú al otro lado,
Eres el ser que guardaba el espejo
Eres vos y eres el otro,

Eres el muerto…

18/4/08

Cristian Avecillas

1
Mi victoria, no juzgarme,
Transformar en verso mi cadáver.

Ingresar en la plomiza infancia,
Huérfano de sangre,
Y sentir la arteria seca, irrigándome palabras…

Oficiar el verso en mi cadáver.