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23/4/15

Dos poemas eróticos de Pablo Neruda*

Agua sexual

Rodando a goterones solos,
a gotas como dientes,
a espesos goterones de mermelada y sangre,
rodando a goterones,
cae el agua,
como una espada en gotas,
como un desgarrador río de vidrio,
cae mordiendo,
golpeando el eje de la simetría, pegando en las costuras del
alma,
rompiendo cosas abandonadas, empapando lo oscuro. 


Solamente es un soplo, más húmedo que el llanto,
un líquido, un sudor, un aceite sin nombre,
un movimiento agudo,
haciéndose, espesándose,
cae el agua,
a goterones lentos,
hacia su mar, hacia su seco océano,
hacia su ola sin agua.

15/5/12

Nadia Prado








Tierra. El pájaro nada cerca y el pez vuela al fondo.
La distancia confunde las operaciones.
El viento hace aparecer algunas ramas.

Las amapolas cimbran
la pared blanca apenas sostiene el cielo
desde lejos la ciudad se posa en el agua
pájaros
aislados
dos pájaros o el mismo
quizá el mismo.

Cierro los ojos, si pudiera tocar tu rostro sería suficiente. He venido hasta acá para negarme la necesidad torpe de buscar. Un ángel en descomposición acompaña cojeando al tiempo, alguien como nosotros piensa que existe. Si el vacío dibujara desde siempre nuestros deseos la ausencia se arrojaría sobre las cosas.

En su ardiente anhelo se podría acortar la distancia a la que la distancia espera. Devueltos a la realidad la lluvia vuelve a suceder.

25/4/11

Un poema de Gonzalo Rojas




Materia de testamento

A mi padre, como corresponde, de Coquimbo a Lebu, todo el mar,
a mi madre la rotación de la Tierra,
al asma de Abraham Pizarro aunque no se me entienda un tren de humo,
a don Héctor el apellido May que le robaron,
a Débora su mujer el tercero día de las rosas,
a mis 5 hermanas la resurrección de las estrellas,
a Vallejo que no llega, la mesa puesta con un solo servicio,
a mi hermano Jacinto, el mejor de los conciertos,
al Torreón del Renegado donde no estoy nunca, Dios,
a mi infancia, ese potro colorado,
a la adolescencia, el abismo,

6/3/11

Del libro Cazador de Instantes de José María Memet



por  Christian González Díaz

La libertad está llena de instantes, en esos instantes, algunos hombres calculan la mirada de su conciencia, apuntan sobre el objetivo y disparan su tridente, para cazar. No existen entonces murallas que impidan abrir el infinito de los horizontes y no existen excusas para observar desde lo lejos, hay que estar ahí presentes.


27/4/09

Desde la ciudad y hacia la ciudad (antología)

Por Patricio Manns


Poetas en la ciudad, reúne a cinco autores de distintos estilos y perspectivas, pero unidos por un tema central: Lo urbano y sus desplazamientos individuales dentro de la ciudad. Ellos son Jaime Antonio Guzmán, Christian González Díaz, Damaris Arriagada, Sebastián Navarro Arcoverde y Gonzalo Pozo. 

25/11/08

Raul Hernández

DISEÑO GRÁFICO
Pablo de Rokha come y come
mastica los huesos de un asado
en un póster que llevo hecho tubito
sacado de la pared del Pedagógico
y lo voy a pegar en mi pieza
porque está bien diseñado
y tiene ese estilo inquieto del rock

19/8/08

Javier Campos

El poeta pobre
Juventud, divino tesoro
Rubén Darío
Felices los normales, esos seres extraños.
Los que no tuvieron una madre loca, un padre borracho, un hijo delincuente,
Una casa en ninguna parte, una enfermedad desconocida,
Los que no han sido calcinados por un amor devorante.
Roberto Fernández Retamar
Yo también en mi dorada juventud fui un poeta pobre
dormí miles de noches -como el poeta ruso Serguei Esenin-
mirando las estrellas desde un pajar
también navegué en barcos estancados en la arena de mi pueblo
y como Ulises regresé cuando quise a mi lejana Itaca
pero ningún cíclope me obstruyó el regreso
ni menos cuando quise viajar a otras más ignotas regiones
manejando mis enterrados barcos en las orillas del mar
También en mis momentos más felices o despechado de amor
cometí miles de suicidios con el mismo revólver
-con el cual el poeta Maykovsky a los 30 años se disparó en la cabeza-
o caminé por kilómetros hundiéndome en el mar un día hermoso
al atardecer
como se suicidó caminando hacia las olas del océano, sonámbula,
la poeta Alfonsina Storni
También bebí los vinos más deliciosos del planeta
sin siquiera tener una viñedo propio
ni tampoco un racimo entero de uvas que llevarme a la boca en el verano
como Lázaro de Tormes
Me embriagué con otros manjares venidos desde los Jardines de Babilonia
o de un vaso de oro que tomaba Sherezade
mientras contada mil historias maravillosas cada noche
para que no la mataran
Probé los venenos de las hierbas más milenarias de la tierra
aquellas que los Toltecas tomaban mirando el atardecer en una playa de Oaxaca
o las que bebían los faraones antes de morir para soñar con el paraíso
que les esperaba
Leí miles de libros en una biblioteca vacía de mi madre pobre
mientras en nuestro palacio de oro yo esperaba por siglos,
muerto de hambre, de sed y de frío,
y me hiciera dormir
leyéndome unos de esos libros inexistentes
de nuestra vasta biblioteca de Alejandría
En mi adolescencia como todo poeta pobre
escribí hasta altas horas de la noche en papeles inmaculadamente blancos
fumé todas las hierbas alucinógenas sin volverme demente
ni perdí la lucidez rescribiendo inútilmente por horas
nada más que un sólo verso
También vestí los más hermosos trajes
y me rodearon hermosas mujeres invisibles
de todos los lugares del planeta,
viaje por lugares ignotos, hasta llegar a otras galaxias,
sin moverme siquiera de mi miserable guarida
Me envidiaron miles de otros poetas jóvenes pero ricos
esos que obtuvieron todos los premios inimaginables
y también me envidiaron los tocados por el don de la Poesía,
los que fueron aclamados por reyes, presidentes,
dictadores y príncipes,
o recibidos por multitudes azules como le ocurrió
al poeta Rubén Darío joven
y al poeta Rubén Darío viejo
Aunque todos ellos me desdeñaron y me quitaron el saludo
-mientras continuaban recibiendo premios, invitados por los países ricos
y los países pobres-
ellos jamás citaron en sus libros al poeta pobre
aunque sí copiaron todos mis versos inéditos
y plagiaron todos los libros que nunca escribí.



12/4/07

"La Ciudad" por Gonzalo Millán*

Gonzalo Millán por Miguel Villanueva





 La Ciudad





A mi padre, a los que permanecen.
A Sol, a los que están conmigo.

1

Amanece.
Se abre el poema.
Las aves abren las alas.
Las aves abren el pico.
Cantan los gallos.
Se abren las flores.
Se abren los ojos.
Los oídos se abren.
La ciudad despierta.
La ciudad se levanta.
Se abren llaves.
El agua corre.
Se abren navajas tijeras.
Corren pestillos cortinas.
Se abren puertas cartas.
Se abren diarios.
La herida se abre.

Sobre las aguas se levanta niebla.
Elevados edificios se levantan.
Las grúas levantan cosas de peso.
El cabrestante levanta el ancla.

Corren automóviles por las calles.
Los autobuses abarrotados corren.
Los autobuses se detienen.
Abren las tiendas de abarrotes.
Abren los grandes almacenes.
Corren los trenes.
Corre la pluma.
Corre rápida la escritura.

Los bancos abren sus cajas de caudales.
Los clientes sacan depositan dinero.
El cieno forma depósitos.
El cieno se deposita en aguas estancadas.

Varios puentes cruzan el río.
Los trenes cruzan el puente.
El tren corre por los rieles.
El puente es de hierro.
Corre el tiempo.
Corre el viento.
Traquetean los trenes.

De las chimeneas sale humo.
Corren las aguas del río.
Corre agua sucia por las cloacas.
Las cloacas desembocan en el río.
Las gallinas cloquean.
Cloc cloc hacen las gallinas.
De la cloaca sale un huevo.

El río es hondo.
El río es ancho.
Los ríos tienen afluentes.
Los afluentes tienen cascadas.
Los afluentes desembocan en el río.
Las avenidas son anchas.
La calle desemboca en la avenida.
El río desemboca en el mar.
El mar es amplio.

Jaime Huenun

Bajé a Puerto Trakl entre neblinas.
Buscaba el bar de la buena suerte
para charlar sobre la travesía.
Pero todos vigilaban la estrella polar en sus copas,
mudos como el mar frente a una isla desierta.
Salí a vagar por las calles con faroles rojos.
Las mujeres se ofrecían sin afecto, fragantes y cansadas.
"A Puerto Trakl los poetas, vienen a morir", me dijeron
sonriendo en todos los idiomas del mundo.
Yo les dejé poemas que pensaba llevar a mi tumba
como prueba de mi paso por la tierra.




“Y si vienes a morir a Puerto Trakl,
no bebas de mi vino", dijo el tabernero.
Este bar no es la morgue de los ángeles
ni el cementerio de los fantasiosos.
Muchos hombres han cruzado el océano
por un jarro de cerveza, por una copa
de ginebra caliente.
Nadie aquí tiene patria ahora, y navegar
cansa más que la nostalgia y el amor.
Escucha, sólo escucha el estruendo del oleaje,
mientras el mirlo clama
entre las ramas y el viento.


Como una manera triste de predecir
miro el paso de las nubes sobre el puerto.
Sé que mi suerte no está
en ninguno de esos nimbos que regresan al mar
movidos apenas por el viento de la literatura.
"Profetizar me asquea" podría decir
y, sin embargo, allá va mi vida
sobrepasada por pájaros que llevan
todo el tiempo del mundo entre sus alas.
Fumando en el muelle desierto
recuerdo a mis hijos,
apenas alumbrados por el sol de este anillo.
Mi paternidad se ha ido a pique;
el mercado está desierto frente a mí.
Un corazón apátrida late en esta fuga
hacia la isla prometida.
El amor ha abierto una oscura puerta
por donde paso
.................... inclinándome.


Ebrio me despide Puerto Trakl
con el alba mojando mi cabeza.
Sin dinero, sin amigos y sin reputación
vuelvo a mis antiguos días.
La pequeña mañana abre sus puertas.
Los tugurios donde beben poetas y pescadores
quedan para siempre atrás.


Jaime Huenun(Valdivia, 1967). Ha publicado “Ceremonias” (Editorial U. de Santiago, 1999) y “Puerto Trakl” (LOM ediciones, 2001). Ha sido incluido en diversas antologías como “Ül: Four mapuche poets” (Ed. Ameritas Society, New York-Pittsburgh, U.S.A., 1998) y “Poesía Chilena Contemporánea (con una mirada al arte actual)” (revista “Litoral”, Málaga, España, 1999) entre otras. Becas: Fondart (1996-1997) y Consejo Nacional del Libro y la Lectura (1998). El
año 2003 es distinguido con el Premio Pablo Neruda.

Héctor Figueroa

PERPETUOS DEL INSTANTE
Percibiendo la mirada sensible,
casi fotográfica, por ej:
de un William Carlos Williams
-el que ajusta su lente para logosificar
cualquier objeto nimio en una lograda
intensificación de lo poético-,
se admira el sudor de su técnica,
la belleza de sus poemas objetivistas.
Poeta-testigo
de ojeada proyección lúcida
como si no costara nada el escribir;
es entonces cuando uno cavila
y piensa en aquellos seres
de lograda percepción y tan sólo eso,
santiaguinos sujetos
hacia la Cordillera de los Andes
luego de una lluvia: arcoiris cruzando oblicuo
al fondo repentino de un límpido cielo azul,
miradores,
lectores abismados en algún poema,
perceptivos fiascos de una corteza extraña
a la espera, como en la calle
un alcohólico tembloroso, con ojos fijos
observa cómo se levanta la cortina del bar
a primeras horas de la mañana.




Cristián Cruz

MORIBUNDO EJEMPLAR
La arbitrariedad
y todo por lo que usted ha luchado
y lo tuvo de cabeza en la pega, en los lugares comunes
todo lo traspasa ahora como una bala
y todos corren por usted
se orina y se caga al mismo tiempo,
pero desea escuchar en el tocacintas unos tangos
y echa a llorar.
Su miserable condición lo hace picadillo a cada resolle,
a ratos despotrica contra Dios
pero ve a su hijo arrastrando un tren de cajas de
/ fósforos y se conmueve.
Y todos corren por la casa nuevamente
/ con la chata, con la esperanza entre las manos.
usted quiere que esto pase pronto, ¡si! muy pronto
pero resulta que hay cadenas de oración en el pasaje,
en la fábrica, en la faena
y se acuerdan de usted frente a un bosque de cervezas y dominó
y no pensaba que lo querían tanto.
Se orina y se caga nuevamente
y todo el cuadro se comienza a empañar
por más que afine sus sentidos Insecto aplastado por el aire
usted se comienza a empañar
se comienza a empañar
y se queda quieto
como un lago o una montaña.




Damsi Figueroa

JUDITH Y ELEOFONTE
Eleofonte y Judith
Amadores desesperanzados
Imitadores de muertes sucesivas
Ambos paridos en la cueva de Faetón
Por la ociosa necesidad de existir
Ociosa necesidad de trascender
los círculos fosforescentes
del Sinmemoria
Macho cabrío Eleofonte
Cálido desorientado eterno besador
de labios negros propios y prestados
¡Ah y la hermosa virgen ocasional!
Labia toda
Labia entera
Labia entreabierta como sombra extinta
Danzante
Fundadora del deseo sobre la Tierra
Reencarnación sagrada
de todas las carencias del mundo

Ella que no es lo que es
Amará lo que amará por otros
hasta vencer a Eleofonte
El espejo sutil de su Pureza.




Marcelo Guardajo

1
Sobre esta playa construiré una ciudad
un fuerte para mis adversarios
un laberinto para mi prole
Entierro la sangre en la arena
he fundado la locura
ahora
que venga el mar si puede
y me arrastre
lejos de estas construcciones
estoy pegado a estos ladrillos
a este miedo
a esta ira
ya nadie puede comer de mi carne
si he de morir será en una cruz
viejo y solo en medio de la playa.




Ursula Starke

DISCURSO I
Eres la niña de los nichos, cambias sangre de tu sangre, ensucias el lugar que
tienes en la mesa, arrastras tu orina de la pieza al pasillo y lloriqueas bajito en la
esquina grasienta de la cocina. Eres la vieja del cigarro chupado, la gallina
hueca, la ruina familiar, la maldición del tatarabuelo, que obligó al cura santiguar
el féretro materno con ortigas, porque los brujos habían corrompido su
descendencia femenina de vírgenes locas, viudas secas, hijas enfermas.
Escuchas el griterío de las arañas, no tocas la fragancia de los claveles, no
caminas como cisne afeminado. Eres hielo dentro y dentro, feosa para los
padres, que no alcanzan a olfatear la magulladura todavía húmeda que te
hicieron sobre la razón y no cumplen su deber genético para merodear tu cabeza
como tiuques tardecinos. Avanza la noche con su coreografía patética y tú
ahondas en el excremento de la conciencia en desesperada búsqueda de la
lucidez que extraviaste, ese bello equilibrio que te conducía al castillo de la
vergüenza. Pero ya sabes que tu organismo esta deteriorado, que un gusano de
seda se te metió por la oreja y elabora sus tristezas sobre la neurología
retrasada de tu nacimiento. Yo sé que me equivoco, pero estás tan sola, tan
sola, tan sola.