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3/5/16

El amor y la lengua*

Foto tomada por Erika Santelices

por Dario Jaramillo Agudelo 

Que en un congreso de la lengua se proponga una mesa con el tema del amor, ineludiblemente lleva a establecer unas relaciones que, no por obvias o por salaces, deben dejarse de señalar.

Sin prevenciones, para una mente menos zumbona que la mía, el amor y la lengua pueden querer aludir a las palabras para decir el amor y, en  mi caso particular, la expresión poética del amor. Sin duda más adelante me referiré a este punto porque el aspecto que quiero tratar antes es el lado lúbrico (y lubricante) del asunto: la lengua como instrumento del amor, la lengua que no está modulando palabras de amor sino la lengua, cómo decirlo, ejecutado el amor. La lengua que besa, la lengua que lame, la lengua que chupa, la lengua que explora.

Se me dirá que tal vez ese no sea el abordaje adecuado en un evento como esta reunión de academias que estudian la lengua entendida como lenguaje. ¿Será que el idioma sin palabras de la lengua utilizada como instrumento erótico no califica para este pomposo evento?

18/4/08

Leer a Vallejo en Tongling


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por Mónica Melo

Los amigos van a tomar algo a Kaleen Coffee, prometí ir más tarde, prefiero pasear sola por otra parte de Tongling menos urbana. Tengo sed de escritura.
Reviso fotos de Ningbo. Me quedo detenida, triturada, ajena a mí misma por instantes.
¿Por qué saqué esas fotos?
Los soldados se fotografiaban junto a sus víctimas en la guerra civil española. Fue la primera guerra en donde los protagonistas retrataron a sus enemigos o compañeros de lucha. La aparición de la Leica, ligerísima, con una película de 35 milímetros, les permitía desplazarse libremente por entre los cuerpos moribundos y hacer planos de rostros: tiznes, muecas de horror, torniquetes y algodones, sangre y espontaneidad.
A Vietnam llegó la televisión. Pero nada como una imagen que se puede mandar. Que es un solo golpe en los ojos. Solo uno. Y perdura.