por Frank Báez
Hace poco me contaron que las arañas suelen tensar sus
telarañas y tocarlas como si fuesen instrumentos musicales. Y realmente son
instrumentos musicales, ya que emiten un sonido, una musiquita, que es
imperceptible para nosotros los humanos, pero que las arañas y sus presas
pueden oír con claridad. Es más, las arañas se enteran que han atrapado un
insecto por el sonido que hace la red, y por este particular sonido, conocen el
rincón de la telaraña donde está la presa. Traigo todo esto a
colación por el título del poemario de Regina que presentamos esta noche. Al
igual que esas telarañas a las que hacía referencia, este libro tiene las suyas,
estas partituras, estas palabras, que Regina ha sabido afinar hasta lograr
sacarles una música y un ritmo endiablado.
