A una transeúnte
Esta
tarde
de
recio temporal.
La
mujer
de
blanco
que
se apresura.
La
falda
encumbrada
de
nieve.
Su
andar de geisha
en
puntas
sobre
el andén.
El
bailoteo
de
una bolsa
aparatosa
en su mano.
Bajo
el torrente
de
paraguas,
anónimo,
irrepetible,
sitiado
por la lluvia,
su
rostro
que
nunca
veré.
(de
Arbol Talado)
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