Mostrando entradas con la etiqueta Ursula Starke. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ursula Starke. Mostrar todas las entradas

12/4/07

Ursula Starke

DISCURSO I
Eres la niña de los nichos, cambias sangre de tu sangre, ensucias el lugar que
tienes en la mesa, arrastras tu orina de la pieza al pasillo y lloriqueas bajito en la
esquina grasienta de la cocina. Eres la vieja del cigarro chupado, la gallina
hueca, la ruina familiar, la maldición del tatarabuelo, que obligó al cura santiguar
el féretro materno con ortigas, porque los brujos habían corrompido su
descendencia femenina de vírgenes locas, viudas secas, hijas enfermas.
Escuchas el griterío de las arañas, no tocas la fragancia de los claveles, no
caminas como cisne afeminado. Eres hielo dentro y dentro, feosa para los
padres, que no alcanzan a olfatear la magulladura todavía húmeda que te
hicieron sobre la razón y no cumplen su deber genético para merodear tu cabeza
como tiuques tardecinos. Avanza la noche con su coreografía patética y tú
ahondas en el excremento de la conciencia en desesperada búsqueda de la
lucidez que extraviaste, ese bello equilibrio que te conducía al castillo de la
vergüenza. Pero ya sabes que tu organismo esta deteriorado, que un gusano de
seda se te metió por la oreja y elabora sus tristezas sobre la neurología
retrasada de tu nacimiento. Yo sé que me equivoco, pero estás tan sola, tan
sola, tan sola.